viernes, 22 de octubre de 2010

#Sonámbulo deseo de seguir soñando.

El viento le sacude el cabello mientras está sentada en la baranda. Delante de ella, está el pasillo casi vacío. Detrás, a sus espaldas, el vacío y tres pisos de altura.
Divaga, pues no tiene nada más que hacer; Su mejor amiga está en clase, y la profesora no le ha dejado entrar pues lleva media hora de retraso.

La biblioteca está cerrada y de todos modos no hay mucho que leer allí.
Huele a polvo y a plástico. Y oye gritar a varias personas, para que se baje, pero ella solo tararea la canción en su cabeza con despreocupación. Una en parte escrita por ella, en parte plagiada a alguien.

-Vuela, pequeño ángel, que tus alas de cristal pronto se romperán...
Más gritos, esta vez aumentan. Pero ella sigue cantando, sin percatarse de que ha empezado a llover y de que se está empapando. Se limita a arrojar la mochilla a la escalera para que no se estropeen sus libretas.
El viento sopla muy fuerte.
-Alejáte del mundo que nadie puede salvar...
Uno de los alumnos va corriendo por el piso mojado y resbala sin remedio, tropezando con nuestra infortunada protagonista, que nisiquiera tiene tiempo de soltar un grito antes de caer. No hay nada de que sujetarse más que el foco, y no ayudaría de mucho. Ella se electrocuta con cualquier cosa.

Cierra los ojos y se despide del mundo con una sonrisa triste.
-Pues este mundo está perdido y no vale la pena llorar...
Todas las escenas importantes de su vida pasan frente a sus ojos cafés antes de que su columna vertebral se reviente al impactar contra el piso de concreto. Todos los insultos de sus antiguos compañeros se desvanecen justo antes de morir.
Pero aún así, todos la miran con lástima, como lo han hecho toda la vida.

1 comentario:

  1. Es hermoso y triste.
    Ahora que sabes cómo se hace, no lo hagas.

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