Suspira y se deja caer con toda la desidia del mundo en las parodias de gradas, recostando la espalda de la pared. Sus ojos sempiternamente curiosos, recorren la cancha de baloncesto en busca de una caída, un grito inesperado, un idiota mirándola.
Sin embargo, captan algo más interesante.
Está driblando la pelota con suma agilidad y al pasarla al compañero, casi se le cae la gorra. Mariana no se ríe, más bien, tiene que recordar que debe cerrar la boca para que no se le corra la baba. Se inclina hacia adelante para apreciarlo mejor, pero casi se cae, así que vuelve a su pocisión inicial.
Él se detiene a beber agua luego de soltar una grosería que le parece el poema másbello. Tiene la voz tan...Sexy.
Puede verlo mejor ahora. No es muy bajito, pero tampoco más alto que ella...En un principio pensó que era una niña. Sus rasgos son demasiado inocentes para ser los de un chico, pero así es, su figura plana y su voz gruesa lo demuestran.
Su cabello es negro azabache -o castaño demasiado oscuro-, rizado, alborotado como el suyo. Lleva una playera turquesa quema ojos y unos zapatos en el mismo tono. Sonríe. Tiene colmillos sensuales, afilados. La nariz respingada, el cuerpo bien formado...Sus ojos son azules como el mar, resaltados por la polera...
Y sus labios carnosos dan ganas de darle un beso que detenga el tiempo.
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