jueves, 24 de junio de 2010

- Teresa.

¿Saben?
Cuando peque, destruía todas mis muñecas...Las masticaba hasta dejarlas irreconocibles. Hablo de las barbies...No sé, siempre me parecieron patéticas mujeres sin cerebro, más aún habiendome criado con chicos. Siempre amé los carritos y esas cosas, de hecho, cualquier juguete que no fuera una barbie.

Y sin embargo, todas las navidades pedía una diferente y más cara que la anterior..Era como un circulo vicioso...Todas terminaban sin accesorios, con la ropa rota, los masticados, sin brazos y con el cabello hecho un desastre. Decenas de barbies pasaron por mis manos hasta que cumplí los diez años, y todas sufrieron el mismo trágico destino. Exepto una.

En mi cumpleaños número ocho, siete, cinco, ¡Yo que sé!, salimos a comprar mi regalo. Yo estaba muy feliz. Llegamos a General Import, y, como siempre, elegi algo caro, no sé que fue...Pero me sobraban quince mil bolívares, que decidí gastar en una Barbie barata, sin accesorios y con vestido de cuadros verdes y rojos, y fondo azul. Una Barbie Teresa, a la cual, por la flojera de poner otro nombre, llamé Teresa.

Al principio, estaba viciada con el juguete caro, y Teresa permaneció en su caja. Cuando la saqué, me pareció tan linda...Era la primera muñeca morena que tenía. Las otras eran rubias o negras.
Sonreí, y sentí que Teresa me sonreía, no esa sonrisa de botox y cirugía que siempre tienen esas muñecas, sino una de dulzura y comprensión. Y entonces, "Tere" se convirtió en mi mejor amiga.
Dormía conmigo, y la llevaba a todos lados. Me comí sus dos zapatos, pero lavaba su vestido todos los días y siempre olía rico, además, nunca estuvo despeinada.

Teresa me escuchaba y me entendía como no lo hacía más nadie. A veces tuvimos peleas, claro, aunque por más que la zarandeara, mordiera o lanzara al techo, Tere jamás se molestó conmigo, ni me llamó "Mala amiga", o me dirigió una mirada de desdén. Era algo así como los amigos imaginarios, solo que tangible y hermosa. Mientras todos me miraban como un fenómeno, ella me sonreía con sus adorables ojos verde oliva. La mantenía mejor arreglada que a mi, y comencé a hacerme trencitas para parecerme a ella. Y el tiempo pasó, y Barbie seguía a mi lado...Pero, ¡Cómo no!
Barbie debía morir. Teresa...Ya no fue Teresa.

Una mañana, mientras él estaba de visita, tuve una pelea con mi querido primo, Daniel. Nos dijimos cosas que no eran propias de nuestra edad y gritamos mucho. Al final, el cogió a Tere, corrió hasta el patio trasero...Y estrelló a mi muñeca contra el suelo, decapitándola. Recuerdo mi dolor en ese momento, las ganas de matar a alguien, la piedra que cogí y le arrojé sin éxito alguno...Recuerdo a Tere, decapitada en el piso, y su vestido verde manchado de tierra. Mi corazón se rompió por primera vez, y tuvo que pasar un tiempo antes de que perdonara a mi primo.

Teresa yace en el fondo de mi barril de los juguetes. De cuando en cuando lo vacío, y la veo, y sus ojos tristes me muestran que aún no he dejado ir mi infancia. Una parte de mi yace en ese barril. Y Teresa no es la misma de antes..O eso creo, porque...¿Quien puede saber que piensa una muñeca?

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.